Lunes, 20 de abril
Viedma/Patagones

Patagones no se hizo cargo y no hubo sesión conjunta este año

La reunión de concejales de la Comarca supo generar un fortalecimiento institucional.

La política tiene sus símbolos. Y cuando se abandonan, dicen tanto como los discursos que alguna vez los defendieron. Este 2024 debía ser el año del reencuentro entre los concejos deliberantes de Viedma y Patagones en una sesión conjunta para conmemorar el 22 de abril, fecha fundacional compartida por ambas ciudades. Pero la fecha pasó, el invierno avanzó, y lo que debía ser un gesto institucional de hermanamiento quedó reducido a un nuevo episodio de desencuentros, peleas y desinterés.

El compromiso de realizar la sesión conjunta —una tradición que, aunque simbólica, alguna vez fue herramienta de acuerdos concretos— lo había asumido el Concejo Deliberante de Patagones. El año pasado, en 2023, la ceremonia se realizó en Viedma con bastante esfuerzo. Pero este año, ni siquiera eso: no hubo sesión, ni comunicado, ni excusa formal. Solo el silencio. Y un calendario que siguió corriendo hasta llegar a agosto sin señales de institucionalidad compartida y el que parece haber quedado debiendo es el Deliberante de Patagones.

Atrás quedaron los años en los que aquellas sesiones sirvieron para avanzar en políticas comunes: aumentos tarifarios coordinados para taxis, decisiones conjuntas sobre el uso de los puentes o el transporte interjurisdiccional. A fines de los '90 y principios de los 2000, los ediles de ambas márgenes del río Negro intentaban —con éxito dispar— mostrar que las fronteras administrativas podían dialogar. Pero con el paso del tiempo, la rutina ganó y la voluntad política se achicó. Primero, las decisiones se empezaron a tomar por separado. Luego, vino la pandemia. Y el olvido.

En 2024, la llama pareció reencenderse, aunque con más chisporroteos que acuerdos. Un fuerte cruce entre los concejales libertarios Ivy Franco (Viedma) y Roberto Martínez (Patagones) empañó lo poco que quedaba de aquella institucionalidad. La acusación de violencia de parte de Franco contra su par de Patagones, lejos de generar un debate profundo o un proceso institucional sólido, se diluyó entre gritos, olvidos y contradicciones. Franco, que en su momento recibió el apoyo de sus pares mujeres, hoy las descalifica sin reparos, en un giro que deja más dudas que certezas.

Martínez, por su parte, tuvo una fugaz presidencia del Deliberante maragato. Una de las causas de fondo por la cual la sesión conjunta de este año nunca se concretó tiene que ver con la propia crisis interna del cuerpo legislativo de Patagones, que derivó en la remoción de su presidenta, Mariel Cinirella. Y así, el símbolo que debía unir, terminó reflejando las fracturas más profundas.

Hoy, con el año ya avanzado y sin señales de resurrección, todo indica que la sesión conjunta ya no se realizará. Lo grave no es solo la omisión del acto, sino la indiferencia con que fue sepultado. Una vez más, la historia compartida quedó a merced de egos, miserias y oportunismos.

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