Reforma al INTA: en riesgo su autonomía, capacidad técnica y presencia territorial
La reforma pone en duda la continuidad de estos espacios, esenciales para la innovación adaptada a cada región.
El Gobierno Nacional avanza con una reforma estructural del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que elimina su carácter autárquico y lo convierte en un organismo desconcentrado bajo la órbita de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. El cambio genera preocupación por la pérdida de autonomía, el debilitamiento de su rol técnico y el recorte de su red territorial.
Pérdida de autonomía y retroceso institucional
Fundado en 1956, el INTA se consolidó como un organismo técnico independiente, clave para el desarrollo agroindustrial y rural. La decisión de quitarle su autarquía representa un retroceso, limitando su capacidad para definir políticas científicas, gestionar recursos y vincularse directamente con productores.
Amenaza a la presencia federal
El decreto oficial cuestiona el "sobredimensionamiento" de la estructura territorial del INTA, ignorando que su red de Estaciones Experimentales y Agencias de Extensión Rural es vital para llegar a pequeños y medianos productores en todo el país. La reforma pone en duda la continuidad de estos espacios, esenciales para la innovación adaptada a cada región.
Recorte encubierto en ciencia y tecnología
La eliminación de los Consejos Asesores locales y regionales, que garantizaban participación democrática en las decisiones técnicas, reduce la transparencia y pluralidad. Además, el ajuste en estructuras y personal podría afectar proyectos estratégicos en soberanía alimentaria, desarrollo regional y adaptación al cambio climático.
Críticas desde la comunidad técnica
El Gobierno justifica la reforma con un informe de la SIGEN (2023) que señalaba deficiencias administrativas. Sin embargo, trabajadores y especialistas del INTA sostienen que esos problemas podrían resolverse sin desmantelar su estructura histórica. Advierten que la medida no moderniza el organismo, sino que lo debilita.
Un modelo que reduce al Estado
La transformación del INTA se enmarca en una política que reduce las capacidades públicas en ciencia y tecnología, delegando en el mercado decisiones estratégicas. Mientras otros países fortalecen sus instituciones de innovación, Argentina opta por el recorte y la recentralización de un organismo con reconocimiento internacional.
Desde sectores científicos, técnicos y productivos alertan: esta reforma no solo afecta al INTA, sino también al desarrollo federal y sustentable del país.






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