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Polémica por uso del Puerto de Madryn para Oleoducto Vaca Muerta Sur
Sindicato portuario denuncia desvío de materiales y exige respuestas al gobierno rionegrino
La construcción del polémico oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) estalló en un nuevo conflicto tras la denuncia del Sindicato de Obreros Portuarios de San Antonio Oeste (SOPSAO) por el desembarco clandestino de materiales en el puerto de Puerto Madryn, Chubut, en lugar de San Antonio Este (Río Negro), como estaba pactado.
La denuncia: "Un ataque al trabajo rionegrino"
El SOPSAO, liderado por Osvaldo Mendoza, emitió un duro comunicado repudiando la operación y exigiendo explicaciones al gobernador Alberto Weretilneck y a las autoridades portuarias. Según el gremio, el desvío de la carga –cuyo origen, fecha de arribo y empresa responsable aún se desconocen– vulnera los acuerdos de priorizar mano de obra e infraestructura local.
"Esto atenta contra todo el pueblo rionegrino y especialmente contra nuestros trabajadores", denunció el sindicato, declarándose en "estado de alerta" y advirtiendo que movilizarán fuerzas si no se rectifica la situación.
El doble discurso: promesas vs. realidad
El conflicto expone una contradicción flagrante: mientras el gobierno rionegrino aseguraba que los materiales ingresarían por San Antonio Este –argumento clave para vender el proyecto como generador de empleo local–, un buque de origen estadounidense descargó en Madryn elementos para la construcción de tanques en Punta Colorada, terminal del oleoducto.
El legislador Fernando Frugoni (CC ARI) se sumó al reclamo: "Las petroleras deben entender, por las buenas o por las malas, que usen la mano de obra rionegrina", exigió, calificando el hecho de "inadmisible".
Silencio oficial y sombras sobre el proyecto
Las incógnitas abundan: ¿Por qué se eligió Madryn si San Antonio Este tiene capacidad? ¿Hubo presión de las empresas para reducir costos? ¿El gobierno provincial estaba al tanto? Hasta ahora, ni el Ente Portuario ni VMOS S.A. han brindado detalles.
Mientras tanto, ambientalistas y sectores críticos aprovechan la controversia para cuestionar la opacidad del megaproyecto, que ya acumula rechazos por su impacto ecológico y ahora suma desconfianza laboral.
¿Qué sigue?
El SOPSAO promete escalar medidas si no hay rectificación, y la presión política crece. La polémica no solo pone en duda los beneficios prometidos para Río Negro, sino que revela una pulseada entre sindicatos, petroleras y un gobierno acusado de incumplir sus propias promesas.






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