Más que miel: la apicultura de Sierra Grande, reconocida como pilar de la biodiversidad
Productores como Marcelino Zapata destacan el rol crucial de las abejas para la polinización. El reconocimiento provincial impulsa nuevos proyectos para formar a más emprendedores en el rubro.
En un simple encuentro celebrado esta mañana en los propios colmenares, la Legislatura de Río Negro hizo entrega de la declaración N° 725/2025, que declara de interés social, económico y ambiental la producción apícola de la localidad de Sierra Grande. El certificado, firmado por la legisladora Magdalena Odarda, autora del proyecto, y el vicegobernador Pedro Oscar Psatti, reconoce la trayectoria y el esfuerzo de los productores locales.
La legisladora Magdalena Odarda del Bloque Vamos con Todos subrayó que la apicultura “es una de las actividades más relevantes para la economía rionegrina, no solo por su aporte económico, sino también por su papel fundamental en la conservación de la biodiversidad y la polinización de cultivos”. El proyecto destaca específicamente el trabajo de productores como Marcelino Zapata, María Soledad Codazzi Moriel y Francisco Durval Pedraza.
“La miel y sus derivados —como el polen y el propóleo— son parte de la identidad productiva y cultural de muchas familias rionegrinas. Por eso, acompañar a quienes sostienen esta actividad con esfuerzo diario es apostar al desarrollo local y a la soberanía alimentaria”, sostuvo Odarda.
Marcelino Zapata: una vida entre colmenas
Uno de los rostros detrás de este reconocimiento es Marcelino Zapata, un productor con una larga trayectoria. Relató que su vínculo con la apicultura comenzó en 1998, mientras trabajaba como enfermero comunitario en Arroyo de los Berros. "Fue mandado por el Obispado para hacer un curso de apicultura que nos dio Juan Pedro Moreno, de Viedma. Ahí me enganché", recordó.
Su camino no estuvo exento de dificultades. Al regresar a Sierra Grande, perdió todas sus colmenas. Sin embargo, lejos de rendirse, recomenzó en 2011, esta vez asesorado por la técnica apícola Iris Domínguez. Actualmente, en Sierra Grande son tres los productores que mantienen viva la actividad.
Para Zapata, la apicultura trasciende la mera producción. "El trabajo de apicultor es lo más lindo que hay", afirmó con convicción. "Lo importante es tener amor, no tener miedo, perseverancia y dedicarle mucho tiempo. Porque no es solamente el tema de la miel, sino que haya abejas en todo el mundo para que pueda polinizar todos los alimentos".
Respecto a la rentabilidad, explicó que en la zona de Sierra Grande, de poca floración, la producción es limitada, a diferencia de otras regiones. A pesar de los desafíos, existen proyectos para sumar más emprendedores. "Inclusive estamos en algunos proyectitos por ahí que los chicos quieren, como preparar otras personas para que haya otras que trabajen en el rubro", comentó.
Al ser consultado sobre lo que significa este reconocimiento provincial, Marcelino no lo dudó: "Bueno, es una parte muy feliz por el reconocimiento... que me valoricen el trabajo que uno hace". Y concluyó con un mensaje de optimismo: "Esto nos da una fortaleza y nos da, cómo le puedo decir, un 'más' para poder seguir haciendo estas cosas en Sierra Grande".







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