Domingo, 19 de abril
Viedma/Patagones

De las rejas a la barbería: Marcos enseña un oficio y da segundas oportunidades

Mientras Marcos supervisa el primer corte de un alumno, en la pared cuelga un cartel hecho a mano: "La barbería no es solo cortar pelo, es cambiar historias"

La máquina de cortar cabello zumba en la Junta Vecinal del barrio Guido. Diez alumnos observan atentos las manos de Marcos (29), su instructor, quien con paciencia explica una técnica de degradado. Esta escena cotidiana es extraordinaria: hace pocos años, Marcos estaba tras las rejas. Hoy, gracias a un programa de la Asistencia a Personas Liberadas (APL), no solo aprendió el oficio, sino que se convirtió en formador.

"Presentar que todo se puede"

"Presentar que todo se puede", dice Marcos mientras ajusta la altura de una silla. Dos veces por semana, de 10 a 12 horas, enseña barbería básica en el espacio vecinal. Las máquinas las consiguió mediante APL, y hoy complementa sus ingresos con cortes a domicilio: "Hay familias con varios hijos que no pueden ir a una barbería, yo voy en mi bicicleta", cuenta.

Jonathan Belmar, presidente de la Junta Vecinal, destaca el valor social del taller: "Se firmó un convenio con APL para dar oportunidades a quienes cometieron errores. Marcos es un ejemplo de cómo pueden devolverle algo positivo a la comunidad". El programa incluye también a un tallerista de guitarra y a jóvenes que cumplen tareas comunitarias en distintas organizaciones.

"A mí nadie me enseñó, por eso quiero enseñar"

Con voz firme pero emocionada, Marcos comparte su motivación: "A los 18 no tuve guía. Ahora hablo con los chicos, les digo que se porten bien, que esto es una salida". Su historia personal se mezcla con la pedagogía: mientras demuestra cómo afilar navajas, intercala consejos de vida. "Es buenísimo incentivarlos a que hay otros caminos", reflexiona.

El éxito del taller –que ya tiene lista de espera– evidencia una necesidad doble: vecinos que buscan aprender un oficio y personas en contexto de encierro que necesitan reinserción. Belmar adelanta que replicarán el modelo: "Estamos abriendo las puertas de las juntas vecinales para construir oportunidades reales".

Mientras Marcos supervisa el primer corte de un alumno, en la pared cuelga un cartel hecho a mano: "La barbería no es solo cortar pelo, es cambiar historias".

Diálogo con Marcos, el capacitador

—¿Qué significa para vos esta posibilidad de reinsertarte en la comunidad?
—Es una idea que procesamos con la APL para tener un proyecto laboral, un emprendimiento. Damos clases los lunes de 10 a 12, enseñamos barbería. Ya tenemos más de 10 alumnos. La idea es presentar que todo se puede. APL me ayudó a conseguir las máquinas y hoy también hago cortes a domicilio en bicicleta. Hay familias con muchos hijos que no pueden ir a una barbería.

—¿Qué sentís al reiniciar tu vida y darles esta oportunidad a otros jóvenes?
—Para mí es muy importante. A los 18 o 19 años no tuve ayuda ni ideas laborales. Esto me sirve para mí y para ayudar a otros que no tienen salida. Es bueno que aprendan, que tengan un oficio.

—¿Les das consejos además de enseñarles el oficio?
—Sí, les digo que se porten bien, que hay otras salidas. Yo pasé por eso y sé lo que es. Es bueno incentivarlos a que hay caminos distintos.

Con cada corte, Marcos no solo transforma estilos, sino destinos. Su taller es prueba de que las segundas oportunidades, cuando hay apoyo y voluntad, pueden ser el comienzo de una vida nueva.

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