Río Negro resiste la caída del empleo que se da en buena parte del país
Los números indican una neutralidad.
En medio de un panorama nacional adverso, Río Negro logró mantener a flote el empleo privado registrado en los primeros meses del gobierno de Javier Milei. Mientras en 17 provincias argentinas se profundizó la pérdida de puestos laborales, la provincia patagónica sostuvo sus niveles de empleo, con una caída marginal del 0,1 %, considerada estadísticamente como neutral.
El dato cobra relevancia en un contexto en el que el empleo privado en el país retrocedió un 1,7 % entre noviembre de 2023 y febrero de 2025, lo que implicó más de 108.000 puestos perdidos. En este escenario, Río Negro aparece como una excepción: no sólo logró evitar un derrumbe del mercado laboral, sino que lo hizo sin apoyarse en grandes obras de infraestructura o un boom extractivo como sucede en provincias vecinas.
Según el análisis publicado por el diario Río Negro, la provincia se posicionó entre las pocas jurisdicciones que esquivaron el golpe a las fuentes de trabajo en el sector privado formal. Este fenómeno se explica, en parte, por la estabilidad de algunos sectores productivos regionales, como la fruticultura, el turismo y ciertas actividades industriales, que si bien no muestran crecimiento explosivo, lograron sostener el empleo con estrategias de contención.
Mientras tanto, provincias como Santa Cruz sufrieron caídas profundas: allí, el empleo privado registrado se desplomó un 8,6 %, perdiendo más de 5.200 puestos en apenas tres meses. La comparación subraya el mérito de la estabilidad rionegrina.
El dato no pasa desapercibido para analistas y actores del mundo laboral. En un momento donde el discurso dominante habla de “reinvención” y “achique”, la resistencia de Río Negro a la lógica del ajuste revela una administración del empleo más atenta al equilibrio social. No hubo milagros, pero sí una dosis importante de prudencia y diálogo territorial.
La situación, sin embargo, no permite relajación. La caída del consumo, la inflación persistente y la parálisis de obra pública nacional siguen presionando sobre las empresas rionegrinas. La pregunta que queda en el aire es si esta resiliencia alcanzará para sostenerse en el tiempo o si, en los próximos meses, la provincia también terminará cediendo ante la ola nacional.






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