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La licitación para la repavimentación y refuncionalización de las rutas provinciales 1 y 51, el inicio del proyecto para construir un estadio de arena en el Parque Ferreira, las nuevas soluciones habitacionales destinadas a trabajadores de la construcción y la entrega de 110 tarjetas del programa municipal Acompañar forman parte de una misma mirada: una ciudad que crece necesita planificación, infraestructura y un Estado capaz de transformar las demandas en respuestas.
En ese proceso, el intendente Marcos Castro consolidó durante la semana una agenda de gestión basada en la articulación con el gobernador Alberto Weretilneck y el Gobierno de Río Negro, pero también en una idea que el propio jefe comunal repitió al explicar el origen de las obras: “El resultado de esto es fruto de la escucha”.
La frase resume una concepción política. Escuchar no puede ser solamente registrar un reclamo; gestionar es convertir esa escucha en decisiones, proyectos, financiamiento y obras.

Las rutas que dejaron de ser el borde de la ciudad

La inversión superior a los $5.410 millones para transformar las rutas provinciales 1 y 51 constituye uno de los proyectos de infraestructura más importantes para el futuro inmediato de Viedma.
Pero su significado va mucho más allá de una repavimentación.
Durante años, ese corredor fue pensado principalmente como un acceso hacia el aeropuerto o como una conexión periférica. Sin embargo, el crecimiento urbano modificó por completo su función. Hoy, en sus alrededores conviven la Universidad Nacional de Río Negro, la estación del Tren Patagónico, barrios en expansión, clubes deportivos, la Escuela de Cadetes, el autódromo y miles de lotes que forman parte del desarrollo planificado de la ciudad.
Las rutas 1 y 51 ya no son el borde de Viedma: son la puerta de la ciudad.
La obra incorporará mejoras integrales en la calzada, nuevas rotondas, accesos, iluminación, señalización, drenajes y condiciones de seguridad vial. También contempla una dársena para el transporte público frente a la Universidad y soluciones específicas en puntos críticos del corredor.
Para Castro, la intervención representa una decisión estratégica porque acompaña una ciudad que ya cambió y que continuará creciendo hacia ese sector.
La planificación, en este caso, deja de ser una idea abstracta. Se convierte en infraestructura.
Una ciudad crece cuando sus necesidades se transforman en decisiones. Y las decisiones adquieren valor cuando se convierten en obras.

Deporte, identidad y nuevas oportunidades

El futuro estadio de arena en el Parque Ferreira expresa otra dimensión del crecimiento: la construcción de infraestructura vinculada con la identidad deportiva de Viedma.
El Gobierno de Río Negro entregó un aporte inicial de $40 millones para poner en marcha un proyecto que contempla una inversión superior a los $257 millones y que permitirá renovar integralmente el espacio con tribunas, iluminación, drenaje, cerramiento y equipamiento para la práctica de vóley, handball y fútbol de playa.
La iniciativa responde a una demanda sostenida de deportistas e instituciones y permitirá contar con un escenario preparado para entrenamientos y competencias de mayor nivel.
Pero también abre una oportunidad para la ciudad.
La infraestructura deportiva no solo fortalece la formación y el desarrollo de atletas. Puede generar actividad económica, convocar eventos, atraer visitantes y ampliar la presencia de Viedma en circuitos nacionales e internacionales.
La agenda de la semana también tuvo un fuerte componente habitacional. La apertura de sobres para construir 10 viviendas y llevar infraestructura a 35 lotes destinados a trabajadores de la construcción representa una nueva etapa de un proceso que involucró al Municipio, al Gobierno provincial, al IPPV, la UOCRA y el Concejo Deliberante.
La obra contempla servicios de cloacas y gas, movimiento de suelo, cordón cuneta y badenes, además de la futura construcción de las viviendas. Su ejecución generará empleo y movimiento económico local.
La iniciativa tiene, además, un valor simbólico: trabajadores que durante años construyeron viviendas para otras familias podrán avanzar ahora en el proyecto de sus propios hogares.
En paralelo, nueve familias recibieron las escrituras que las convierten en propietarias definitivas de sus viviendas.
Son decisiones que muestran que el acceso a la vivienda no se resuelve con una única medida. Requiere tierra, infraestructura, financiamiento, construcción y seguridad jurídica.
La política habitacional empieza con un lote, pero se completa cuando una familia puede construir, habitar y ser dueña de su hogar.
La gestión municipal sumó otro componente con la entrega de 110 tarjetas del programa Acompañar, destinadas a familias que necesitan ampliar, mejorar o completar sus viviendas.
La inversión, íntegramente municipal, alcanza los $77 millones y será destinada exclusivamente a la compra de materiales en comercios, corralones y ferreterías de Viedma.
De esta manera, la política pública genera un doble impacto: mejora las condiciones habitacionales de las familias y, al mismo tiempo, moviliza recursos dentro de la economía local.
El programa se integra a una política más amplia que vincula el acceso al suelo, la provisión de infraestructura y el acompañamiento económico para que las familias puedan avanzar en la construcción o mejora de sus hogares.
Como planteó Castro, “el Estado municipal no solo facilita el acceso a un terreno, sino que continúa acompañando a los vecinos en las distintas etapas necesarias para transformar ese terreno en una vivienda”.
La presencia conjunta de Marcos Castro y Alberto Weretilneck en las distintas actividades de la semana dejó expuesto un esquema de trabajo articulado entre el Municipio y la Provincia.
El Gobierno provincial aporta financiamiento, capacidad de ejecución y obras de escala regional. El Municipio plantea prioridades, impulsa proyectos, aporta la mirada territorial y articula las necesidades de la comunidad.
Desde hace tres años los distintos niveles del Estado trabajan sobre objetivos comunes, las demandas pueden dejar de ser reclamos permanentes para convertirse en soluciones concretas.
La gestión de Castro busca, en ese sentido, sostener una agenda que combine obras estructurales con respuestas cotidianas; crecimiento urbano con inclusión; infraestructura de gran escala con políticas directas para las familias.


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Autor: admin