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La compañía noruega Golar, pionera a nivel global en el desarrollo de infraestructura de gas natural licuado (GNL), ratificó su fuerte apuesta estratégica por el sector energético argentino. En una entrevista exclusiva con Forbes Argentina, el CEO de la firma, Karl Fredrik Staubo, anticipó desde Oslo que la corporación tiene interés en incorporar nuevas unidades flotantes de licuefacción en el país, más allá de los dos buques que ya tienen decisión final de inversión (FID) y las aprobaciones correspondientes bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

“El mundo está buscando encontrar un nuevo exportador a largo plazo y Argentina jugará un papel clave. Creemos que debería tener más plantas flotantes de GNL y nosotros haremos nuestra parte con barcos adicionales. Tenemos interés de hacer más”, afirmó Staubo, quien destacó el potencial productivo de Vaca Muerta y la necesidad global de diversificar proveedores de energía.

Cada uno de los megabuques licuefactores proyectados implica una inversión cercana a los USD 3.000 millones y estructuras que alcanzan hasta los 400 metros de longitud. Actualmente, el proyecto contempla la operación del buque Hilli Episeyo, que iniciará operaciones en el invierno de 2027, y una segunda unidad, denominada MKII, que se encuentra en proceso de construcción en China y arribaría en 2028. Entre ambas instalaciones se estima una capacidad de producción cercana a los 6 millones de toneladas anuales de GNL.

El proyecto nació a partir de una alianza entre Pan American Energy (PAE) y Golar LNG, a la que luego se sumaron YPF, Pampa Energía y Harbour Energy, conformando la empresa Southern Energy. Staubo expresó su satisfacción por la integración de estos socios estratégicos, destacando la "fuerte impronta negociadora" del presidente de YPF, Horacio Marín.

El contexto regulatorio, clave para la inversión

El directivo fue contundente al ponderar el marco del RIGI, las licencias de exportación y el acompañamiento de funcionarios nacionales y provinciales para agilizar las validaciones oficiales. Según sus declaraciones, la compañía no habría concretado sus planes de inversión en el país si no fuera por el entorno regulatorio actual inaugurado por la administración de Javier Milei.

“No estoy seguro de que hubiéramos invertido si no fuera por este cambio político”, sostuvo Staubo, quien relativizó el impacto de futuros comicios al señalar que las normativas estructurales fueron convalidadas por el Congreso y que el proyecto beneficiará al país de forma independiente.

Ingresos millonarios para la economía argentina

El impacto macroeconómico proyectado es de gran magnitud. Tomando como base un volumen de exportación estimado en 300 millones de BTU anuales, Staubo precisó que el flujo de caja proyectado aportará a la economía argentina un ingreso bruto de entre USD 3.000 y 4.500 millones anuales. Evaluando el ciclo de vigencia total del contrato comercial, pautado a 20 años, la inyección global de divisas podría consolidar una marca histórica de entre USD 60.000 y 90.000 millones.

Además, el proyecto podría posicionar a Río Negro como un punto estratégico para la salida de hidrocarburos argentinos hacia el mercado internacional. La eventual incorporación de nuevos buques permitiría incrementar significativamente el volumen exportable y demandaría mayores inversiones en infraestructura portuaria, logística y energética.


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Autor: Adminn25