“Vi algo negro a 5 metros y supe que debía escapar”: el encuentro desgarrador de un pescador con una orca en Bahía Rosa
Boris Ibáñez, guardavidas y pescador de larga trayectoria, vivió minutos de terror el fin de semana largo cuando una orca macho conocida como “Pao” se le acercó peligrosamente mientras pescaba tiburones en kayak. Su reacción y el video que se viralizó cambiaron su mirada sobre el mar.
El mar, ese escenario que Boris Ibáñez conoce desde hace más de 19 años como guardavidas y pescador deportivo, le regaló el último fin de semana largo la experiencia más aterradora de su vida. Lo que comenzó como una tarde calma, con cielo límpido y una playa llena de visitantes, se transformó en segundos en una lucha por la supervivencia.
Boris se encontraba a unos 75 kilómetros de Viedma, en la exclusiva costa de Bahía Rosa, un punto de referencia para los amantes de la pesca de tiburones. Junto a su amigo Marcelo Ferreira, habían desplegado sus líneas en busca del “gato pardo”, una especie habitual en la zona. La jornada transcurría con normalidad hasta que, de repente, a unos 100 metros de la orilla, una aleta imponente rompió la superficie.
“Doy la vuelta al bote y empiezo a irme hacia la orilla. Quedé un segundo quieto nomás, y cuando miro para atrás la aleta venía directo, ya estaba a 80 metros y empezó a achicar, a achicar, a achicar”, relata Boris aún con la adrenalina en el cuerpo.
No era un animal cualquiera. Se trataba de Pao (PTN-006), un macho perteneciente a una de las familias de orcas más conocidas que habitan en la provincia de Chubut. El cetáceo, curioso o tal vez confundiendo el kayak con una posible presa, aceleró su rumbo hacia él.
“Cuando me di vuelta, de acá a 5 metros, le veía la cabeza por abajo del agua. Yo ya veía la arena y supe que me iba a tirar. Quería salir corriendo. Gritaba como loco, no hay técnica para esto. Es escapar, no voy a decir nada más”, confiesa el pescador, que sintió cómo el mar se volvía una trampa mortal.
El momento más crítico llegó cuando una ola lo frenó: “en el video parece que el bote se queda quieto, pero es porque me chupa la ola y no me deja avanzar”. Allí, a pocos metros del depredador, Boris entendió que no podía ganar en velocidad. “Ves algo que se viene más rápido que vos. Sos nada”, agrega.
Afortunadamente, una joven llamada Mili logró grabar la secuencia completa, un registro que Boris recién conoció a la 1 de la madrugada. “Si no fuera por esos chicos, nadie me creería. Agradezco que haya quedado ese video”, admite.
Pese al pánico, la orca cambió de rumbo a último momento. “Seguramente se dio cuenta de que no era un lobito marino y se fue. Coincido con que son animales súper inteligentes”, analiza Ibáñez, quien insiste en que no sintió odio ni venganza, sino un miedo primitivo: “No es buena experiencia, les aseguro”.
Lo paradójico es que, una vez que Pao se alejó, Boris remó hacia sus líneas, las recogió y... siguió pescando. “Subí y seguimos pasando el día de pesca con una anécdota tremenda”, cuenta entre risas nerviosas. Pero al llegar a tierra, su teléfono explotó. Su madre, amigos y conocidos ya habían visto el video viral.
Un antes y un después
Para un hombre que se mete al mar de noche, nada en condiciones adversas y ha vivido encuentros con lobos marinos, esta experiencia dejó una marca imborrable. “Esto va a cambiar la forma de pescar. Con mis amigos vamos a tomar precauciones: usar drones, no meternos de noche en esta época, o tirar líneas de otra manera. No es porque me vaya a pasar algo, sino porque queda medio sujecionado ver algo tan grande”, reflexiona.
Boris, que tiene más de 19 años de temporadas como guardavidas en El Cóndor y el río, concluye con una mezcla de humildad y respeto por el océano: “La pesca es un hobby. Ya dentro de 3 o 4 días seguramente estaremos en una asamblea o pescando de nuevo. Pero con otros ojos”.
Adminn25
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