Un velatorio destapó un secreto de décadas: tras despedir al fallecido, supo que era su padre
Una mujer descubrió por boca de su madre, durante el funeral, que el hombre al que lloraba era su progenitor. La Justicia de Familia de Villa Regina lo confirmó con una prueba de ADN del 99,99997%
Lo que comenzó como una despedida se transformó en el punto de partida de una verdad largamente guardada. Un velatorio, escenario habitual del dolor y los reencuentros familiares, fue el lugar donde una mujer conoció un secreto que su madre había ocultado durante décadas: el hombre fallecido, a quien acompañaba en sus últimos adioses, era su padre biológico.
Según quedó acreditado en el expediente, la madre de la mujer trabajó durante años en tareas de limpieza en el domicilio del hombre. En ese ámbito laboral, ambos mantuvieron una relación de la que nació una niña. Aunque nunca se reconoció oficialmente el vínculo, el hombre habría brindado a la menor un trato acorde al de un padre.
Conmocionada por la revelación, la mujer decidió recurrir al Poder Judicial para iniciar una acción de filiación. Su objetivo era claro: lograr el reconocimiento legal del vínculo paternofilial, pese a que el presunto padre ya había fallecido.
La respuesta de la Justicia
El fuero de Familia de Villa Regina hizo lugar a la demanda y declaró que la mujer es hija del hombre fallecido, ordenando la correspondiente inscripción en el Registro Civil. Durante el proceso, los herederos del causante negaron los hechos. Pero las pruebas fueron contundentes.
Entre las medidas de prueba se realizaron extracciones de muestras biológicas a familiares y se incorporó material genético previamente conservado. El elemento decisivo llegó desde el Laboratorio de Genética Forense, cuyos peritos determinaron una probabilidad de paternidad superior al 99,99997%. El resultado no fue cuestionado por ninguna de las partes y otorgó un grado de certeza prácticamente absoluto.
Daños y perjuicios, afuera del expediente
En un primer momento, la mujer también había reclamado una indemnización por daños y perjuicios contra los herederos. Sin embargo, la jueza a cargo del caso le explicó que ese tipo de reclamo no podía tramitarse dentro del mismo expediente de filiación, sino que debía iniciarse por una vía judicial separada. Así, la actora desistió de continuar con ese pedido en este proceso y se concentró en lograr el reconocimiento de su identidad.
Con la sentencia firme, la mujer podrá llevar su apellido y acceder a los derechos sucesorios que le corresponden como hija legítima. El fallo no solo cierra una herida abierta durante años, sino que repara, aunque sea de forma póstuma, una historia de silencio que el destino terminó revelando entre velas y flores.
Adminn25
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