Héroes de azul: policías salvaron la vida de un bebé que había dejado de respirar en Viedma
Ocurrió este jueves al amanecer. El padre llegó desesperado a la Comisaría 30° con su hijo, de apenas meses, sin signos vitales. Los efectivos iniciaron maniobras de RCP durante el traslado y lograron reanimarlo antes de llegar al hospital.
Un operativo que comenzó como una emergencia desgarradora terminó con un final milagroso gracias al accionar rápido y preciso de tres policías de la Comisaría 30° de Viedma. Durante la madrugada de este jueves 7 de mayo, un bebé que había dejado de respirar por una obstrucción en sus vías respiratorias fue salvado por los efectivos, quienes no dudaron un segundo en actuar.
Todo ocurrió cerca de las 5 de la mañana, cuando un hombre llegó de manera desesperada a la dependencia policial con su hijo en brazos. El pequeño, de pocos meses, no respiraba y presentaba signos de asfixia. Sin tiempo que perder, el personal policial transformó el patrullero en una unidad de cuidados intensivos móvil.
De inmediato, el Oficial Inspector Oscar Paillalef, la Oficial Inspector María Alejandra Colliu y el Sargento Ayudante Facundo Gorriti (conductor del móvil) iniciaron el traslado urgente hacia el hospital local. Pero no se limitaron a correr: mientras el vehículo recorría las calles de la ciudad, Paillalef aplicó maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) sobre el bebé, sin detenerse ni un segundo.
El esfuerzo dio sus frutos. Antes de llegar al nosocomio, el menor recuperó la respiración y la conciencia. El llanto del bebé, según confiaron más tarde los protagonistas, fue el sonido más esperado de sus vidas.
Una vez en el hospital, el pequeño quedó bajo observación médica. Si bien se encontraba fuera de peligro, los profesionales de la salud destacaron que sin la rápida intervención de los policías el desenlace habría sido trágico.
El comisario a cargo de la unidad destacó la vocación de servicio del personal interviniente y recordó la importancia de que todos los efectivos estén capacitados en RCP pediátrica. “En estos casos, cada segundo cuenta, y nuestros policías demostraron estar a la altura”, señaló.
El padre del bebé, visiblemente conmocionado pero agradecido, alcanzó a decir entre lágrimas: “No sé cómo devolverles lo que hicieron por mi hijo. Son ángeles”.
La comunidad de Viedma se hizo eco del hecho a través de las redes sociales, donde decenas de vecinos destacaron la labor de los efectivos y pidieron que sean reconocidos formalmente por su heroísmo.
Por ahora, los tres policías continúan con sus tareas habituales, aunque saben que esta madrugada de mayo quedará marcada para siempre en sus memorias. No como un procedimiento más, sino como el día en que, gracias a su entrenamiento y humanidad, la muerte no pudo con la vida.
Adminn25
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