Escuchar artículo

Pasada la medianoche del sábado, decenas de vecinos de La Pampa, Bahía Blanca y el norte de la Patagonia levantaron la vista al cielo y presenciaron un espectáculo inusual: una larga estela brillante y fragmentada que avanzaba lentamente, desprendiendo múltiples partes incandescentes.

Las imágenes y los testimonios se multiplicaron en redes sociales, y el primer interrogante fue inevitable: ¿era un meteorito?

El astrónomo Facundo Albacete, consultado por el medio digital EsteSur, descartó de entrada esa hipótesis.

“Los meteoritos entran a velocidades de 40 a 70 kilómetros por segundo. Son muchísimo más rápidos y no suelen tener fragmentación visible. Son mucho más sólidos, más firmes. Esto obviamente es algo que entró de tipo chatarra espacial, pero grande, con mucha fragmentación de partes”, explicó Albacete.

El especialista detalló que el objeto ingresó a baja velocidad, “tan baja que no alcanza a ionizar el oxígeno y el nitrógeno atmosférico”. A diferencia de un meteorito —cuyo paso es más violento y genera ionización—, en este caso solo se observó la bola de fuego producto de la fricción con la atmósfera. “Es temperatura de lo que se va quemando”, resumió.

Ante la duda sobre el origen, Albacete adelantó una pista: “Es algo grande, tiene muchas partes. Habrá que ver si alguna agencia espacial reporta la caída de algún satélite obsoleto. Los rusos suelen dejar caer sus satélites sin control, pero si fuera una agencia más seria, siempre informan y hunden los restos en el océano”.

Horas después, la información se precisó.

Confirmación: un cohete chino y un satélite que aún vuela

Según los perfiles especializados @SatelitesArg y @FronteraSpacial, lo que cruzó el cielo argentino no fue un meteorito ni un satélite completo, sino la etapa superior (rocket body) de un cohete chino Chang Zheng 4B (también conocido como Larga Marcha 4B).

El reingreso ocurrió aproximadamente a las 00:41 del sábado 4 de abril de 2026 (hora argentina), con una trayectoria que abarcó desde La Pampa hasta Bahía Blanca, visible incluso desde el norte de la Patagonia.

El astrónomo Facundo Albacete amplió luego la información:

“Lo que se vio no fue el satélite en sí, sino la etapa superior del cohete que lo lanzó”.

El cohete en cuestión había despegado el 30 de diciembre de 2025 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste de China, en la misión Tianhui-7 (“Dibujo del Cielo 7”), la última del año para el programa espacial chino, que cerró 2025 con un récord histórico de 92 lanzamientos orbitales.

El satélite Tianhui-7, construido por la Academia China de Tecnología Espacial (CAST), es una plataforma multirrol para levantamientos geológicos, investigación de recursos territoriales y experimentos científicos. Sus imágenes —según el fabricante— buscan “lograr resolución y precisión de clase mundial”. El satélite se encuentra en una órbita heliosíncrona circular a unos 485 km de altitud y continúa operativo.

Lo que reingresó sobre Argentina fue la etapa superior del cohete (ID 67301 según The Aerospace Corporation), que quedó en una órbita decayente tras separarse del satélite en diciembre. Según la base de datos de reentradas, su caída estaba predicha para el 4 de abril a las 11:25 UTC ± 20 horas, consistente con el avistamiento a las 03:41 UTC (00:41 argentina).

El objeto llevaba apenas 95 días en órbita.

Un cohete de 44 metros con combustible tóxico

El Long March 4B es un vehículo desechable de tres etapas, de 44,1 metros de alto y 3,35 metros de ancho. Su primer vuelo data del 10 de mayo de 1999. Utiliza combustible hipergólico —tetraóxido de dinitrógeno (N₂O₄) y dimetilhidrazina asimétrica (UDMH)—, los mismos propelentes altamente tóxicos que empleaban cohetes de la Guerra Fría como el Titan II estadounidense.

La fragmentación y el brillo observados se debieron a la fricción de los restos metálicos con las capas altas de la atmósfera a miles de kilómetros por hora, generando calor extremo que incineró el material.

Un espectáculo raro y sin riesgos aparentes

Si bien la reentrada no fue controlada —a diferencia de las prácticas de agencias que hunden sus etapas en el océano—, no se reportaron daños en zonas pobladas. El evento, en cambio, dejó una postal inolvidable para quienes madrugaron o trasnocharon en la región.

“Un espectáculo bastante raro de presenciar”, cerró Albacete.


ESTESUR también en WhatsApp.

Sumate al canal y recibí las noticias al instante.

Sumarme al canal
Autor: Adminn25