"Me tapaba la boca y me decía shhhh": la desgarradora declaración de la víctima en el juicio por abuso sexual en Sierra Grande
El tribunal de Viedma escuchó el testimonio de la joven que denunció a su cuñado por abusos sistemáticos desde que tenía 7 años. La fiscalía solicitó la declaración de culpabilidad, mientras que la defensa pidió la absolución. El veredicto se conocerá el 17 de marzo.
La segunda jornada del juicio contra un hombre acusado de abusar sexualmente de su cuñada en Sierra Grande concluyó este miércoles con un pedido de la fiscalía para que se lo declare culpable, mientras que la defensa solicitó su absolución. El debate, que se desarrolló ante un tribunal de la Primera Circunscripción Judicial con asiento en Viedma, dejó al descubierto el calvario vivido por la víctima, quien rompió el silencio con un relato que conmovió a los presentes .
La víctima, hoy de 24 años, narró con detalles los abusos sufridos desde los 7 hasta los 15 años en la vivienda de su cuñado en Sierra Grande. Según su testimonio, los ataques ocurrían durante la noche, mientras su hermana dormía. "Esperaba que mi hermana se durmiera y se cruzaba a la cama que compartía con mis sobrinas chiquitas. Me tapaba la boca y me decía 'shhhhh... que se despertará tu hermana'", relató la joven con la voz entrecortada, en una declaración que los jueces Marcelo Chironi, Guillermo Bustamante y Carlos Reussi escucharon a solas, sin la presencia del imputado en la sala a pedido de ella.
El testimonio fue tan angustiante que durante un cuarto intermedio la víctima sufrió una descompensación y debió ser asistida por profesionales del Siarme. Al finalizar, su madre se dirigió al acusado con el dedo índice en alto y le espetó: "No te olvides que hay un Dios que te está mirando".
La teoría de la acusación y el respaldo pericial
El Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal jefe Juan Pedro Peralta y el fiscal Francisco Marano, sostuvo durante su alegato que el relato de la víctima fue "contundente, sólido y sin fisuras", y constituyó el eje central de la acusación . Más allá de las imprecisiones en las fechas, la fiscalía destacó que un informe de psiquiatría forense verificó la existencia de los abusos a través de indicadores clínicos.
Asimismo, se presentaron pericias psicológicas que dieron cuenta de que la víctima presenta indicadores compatibles con estrés postraumático, cuadro vinculado directamente con los hechos denunciados. Testigos también declararon sobre intentos de suicidio y manifestaciones de vergüenza, ansiedad y miedo a lo largo de su vida, lo que para la acusación refuerza la credibilidad del caso.
El abuso se habría consumado en el ámbito familiar, un contexto de vulnerabilidad que la víctima describió con crudeza: "Primero fueron tocamientos, caricias y luego accesos vaginales y orales hasta casi cumplir los 15". La situación se destapó cuando la esposa del imputado lo encontró sin ropa interior saliendo de la habitación de las niñas. Sin embargo, lejos de recibir apoyo, la víctima fue silenciada por su propia hermana, quien le pidió que no dijera nada por el bien de sus hijos. "Se enojó conmigo y me fui para nunca volver", recordó la joven.
La defensa y la búsqueda de justicia
Por su parte, la defensa, a cargo del abogado Renzo Ré, intentó desacreditar la acusación señalando contradicciones en el relato de la víctima y presentando testigos que aseguraron desconocer los episodios de abuso. Durante la jornada, una hermana de la víctima declaró que no presenció los hechos y que se enteró de la denuncia recién en 2024, aunque la fiscalía la contradijo con una grabación que evidenciaría otra versión de los hechos .
Uno de los momentos más impactantes del juicio fue cuando la víctima explicó por qué decidió hablar después de tantos años. "Hoy mi hija tiene la misma edad que yo cuando empezaron los abusos y no quiero que le pase lo mismo", manifestó entre lágrimas, revelando el terror que la acompañó durante toda su vida. También confesó que necesitaba una explicación del imputado: "Que me pida perdón o me explique por qué me hizo eso. ¿Qué hice o qué me puse para llamar su atención?".
Según se acreditó en el debate, la víctima intentó contactar al hombre años después a través de WhatsApp, pero la respuesta fue evasiva: dijo que no estaba en Sierra Grande y que cuando volviera hablarían, algo que nunca ocurrió. Esa conversación fue corroborada por la Oficina de Informes en Telecomunicaciones del Poder Judicial.
El veredicto final
Tras dos intensas jornadas de debate y más de diez testigos, el tribunal resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta el 17 de marzo, fecha en la que se dará a conocer el veredicto. El equipo fiscal solicitó que se declare la culpabilidad del imputado por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por haber sido cometido contra una persona menor de 18 años y mediando una relación de convivencia previa .
La causa, que tuvo su origen en una denuncia realizada por la joven hace un par de años tras un grave episodio de autolesión, expuso no solo la crudeza de los abusos sino también las secuelas profundas que dejaron en la víctima, quien continúa en tratamiento psicológico. La psicóloga que la asiste y el especialista forense Cristian Battcook coincidieron en que la joven sufre de estrés postraumático, angustia, ansiedad y trastornos del sueño, pero descartaron que tenga rasgos de personalidad patológicos.
Mientras la comunidad de Sierra Grande y los organismos de género siguen de cerca el caso, la madre de la víctima se retiró de la sala con una mezcla de dolor y esperanza: "Solo pido justicia para mi hija, para que pueda empezar a vivir en paz". Esa respuesta se conocerá el próximo 17 de marzo.
Adminn25
Comentarios
Deja tu comentario