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Lejos de la desaceleración que muestran algunos promedios nacionales, la economía de Viedma y la Patagonia enfrenta un escenario de tensión. Así lo reflejó Marcos Rodríguez Videla, secretario de la Cámara de Comercio local, quien analizó con preocupación los datos de inflación de febrero y las proyecciones para un mes de marzo que se presenta "cuesta arriba" para el bolsillo de los consumidores y la rentabilidad de los comerciantes.

Si bien el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC arrojó un 2,9% a nivel país, el análisis por regiones expone una realidad más dura para el sur argentino. "Cuando ves el desagregado por sectores, Patagonia te da un IPC a nivel general del 3%", detalló Rodríguez Videla, marcando la primera señal de alerta sobre la pérdida de poder adquisitivo en la zona.

El verdadero "cuchillo" para los comerciantes locales, sin embargo, llegó de la mano de los servicios regulados. Según el relevamiento oficial, el rubro que engloba energía eléctrica, agua y gas sufrió un incremento del 16% durante febrero. Este porcentaje impacta de lleno en los costos fijos de los negocios, que ya arrastran la desventaja de pagar tarifas comerciales, significativamente más altas que las residenciales.

"Nosotros como comerciantes tenemos tarifas diferenciadas y pagamos un poquito más. Esto sumado al incremento de tarifa que está pidiendo Edersa, hace que los costos fijos del comercio hoy por hoy sean muy altos", explicó el dirigente, haciendo referencia a los nuevos aumentos solicitados por la distribuidora eléctrica.

Un círculo vicioso entre servicios y consumo

El impacto no se limita a las planillas de costos de los locales. Rodríguez Videla graficó un efecto dominó que profundiza la recesión: el dinero que las familias deben destinar a pagar los servicios básicos es capital que se retira del circuito del consumo.

"Si la luz de los hogares, el gas y el agua ha aumentado en la población, esto directamente saca plata del mercado, plata que no va a ir al consumo", subrayó. Los rubros más sensibles a esta fuga de dinero son, precisamente, los vinculados al esparcimiento y la indumentaria. "Todo lo que es el rubro textil ha sido el más afectado, también el esparcimiento, las salidas, la gastronomía... todo ese tipo de actividades son las más castigadas", añadió.

Marzo: la tormenta perfecta

Las perspectivas para el mes en curso no son alentadoras. A la sangría de febrero se suma el reciente aumento en los combustibles, un insumo clave que termina de encarecer toda la cadena logística. "Se estima que el 6,7% que ha habido de aumento de los combustibles se traslada a la inflación entre el 1,2 y el 1,8 puntos más", advirtió Rodríguez Videla.

Este contexto llega en un momento históricamente complejo. "Marzo es un mes estacional donde tenemos generalmente las matrículas de la escuela, los útiles, el comienzo de actividades. Es un mes de alta inflación generalmente", recordó el secretario. La combinación del arrastre de febrero, el golpe en los surtidores y la presión de la canasta escolar podría llevar el IPC patagónico a cerca del 4% en marzo.

Frente a este panorama, la Cámara de Comercio mira con incertidumbre el futuro inmediato. "Estamos preocupados por el aumento de los costos fijos. Si nosotros abrimos la puerta y ya estamos perdiendo plata, es muy difícil sostener la actividad. El contexto va más rápido de lo que nosotros nos podemos adaptar", lamentó Rodríguez Videla, reflejando el desvelo de un sector que ve peligrar la continuidad de muchos negocios en la capital rionegrina.


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Autor: Adminn25