Se cumplen hoy 100 años del fallecimiento del Cardenal Juan Cagliero
Por el Profesor Jorge Raúl Entraigas (*)
A un siglo de producido este acontecimiento, a manera de una breve contribución, propongo reflexionar sobre la importancia de conmemorar un hecho histórico, como en este caso, para resaltar y preservar la memoria del primer obispo que vivió y realizó su labor episcopal desde Viedma, en ese momento capital política y religiosa del Territorio Nacional de Río Negro. Esta sede se convirtió en el centro de la dilatada región patagónica del obispo Juan Cagliero mientras estuvo presente (1889-1904, aunque llego en 1885 a Patagones), recorriendo y estudiando la situación social de los habitantes de los más diversos rincones de su jurisdicción que le permitió delinear un amplio plan de actividades pioneras para esa época llevadas a cabo por integrantes de congregación salesiana. Titánica labor que dejo un gran recuerdo y agradecimiento en la memoria de sus pobladores lo que dio lugar a gestionar el regreso de sus restos, por él pedido, para ser depositados en la catedral de Viedma, la sede primigenia. Una manera de darlo a conocer a las nuevas generaciones y a la vez devolverlo a la comunidad por la que tanto trabajó y continua inspirando a seguir misionando en los nuevos tiempos.
¿Quien fue Giovani Cagliero?
Hijo de una familia católica del norte italiano, nació en el pueblo de Castelnuovo el 11 de enero de 1838. Sus padres fueron ……..
En noviembre de 1851, cuando Don Bosco iba a predicar a Castelnuovo d’Asti (hoy, Don Bosco), en el camino al púlpito lo precedía un chiquillo de trece años. Según su biógrafo, el Pbro. Raúl Entraigas, en ese momento surgió la vocación religiosa del pequeño: “Mientras la gente escucha atentamente al orador, el pequeño esta extasiado…. El ilustre educador se percató de ello. Por eso al bajar de la cátedra, le dijo sonriente: Me parece que tú tienes algo que decirme…. Si padre – contestó el chico ya ganado. Deseas algo? –Si Padre, yo desearía ir a Turín… -Y para qué? – Para estudiar.- Y Luego? -Ser sacerdote como usted.” Con este antecedente, Don Bosco habló con su madre viuda y el chico entro en el oratorio Don Bosco.
En 1854 vinieron tiempos muy difíciles al estallar enfermedades como el Cólera, entre otras que causaron muchas muertes. En ese entonces, Cagliero contrajo la fiebre de tifus. Agrega el Pbro Entraigas: “Cierto día, al entrar en la pieza en que el mancebo esperaba la muerte, vio Don Bosco que sobre su cabeza se cernía una paloma. Enseguida todo desapareció y en su lugar se diseñaron montes y praderas donde erraban aborígenes, que más tarde reconoció como habitantes de la Patagonia y Tierra del Fuego”. Cagliero sanó y Don Bosco predijo “será obispo y misionero” al conocer que estudiaba con tesón. El 14 de junio de 1862 fue ordenado sacerdote y a fines de 1863 se doctoró en Teología. Estudios que compartía con otros como la música.
Camino a la Patagonia
En 1872 Don Bosco tuvo su famoso sueño de misionero en la Patagonia. En 1874 recibió una invitación procedente del gobierno argentino para enviar a sus religiosos a regentear un Colegio en San Nicolás de los Arroyos, razón por la cual el 14 de diciembre del año siguiente, llegaron los primeros misioneros salesianos dirigidos por el Padre Juan Cagliero quien recorrió las casas de los salesianos en la ciudad y provincia de Buenos Aires y Uruguay. En 1879 por gestiones de Monseñor Espinosa los salesianos entraron en la Patagonia y en 1880 se instalaron en Carmen de Patagones con el Padre Fagnano.
Formación del centro misionero en Viedma
En Roma, en 1883 el papa León XIII erigió el Vicariato Apostólico para la Patagonia Septentrional a cargo del padre Juan Cagliero, y la Prefectura Apostólica en Tierra del Fuego para el padre Fagnano. Era un momento de graves conflictos entre la Santa Sede y el gobierno argentino por el patronato entre otros temas.
En 1884 con la consagración en Roma de Cagliero como obispo titular de Mágida, se cumplió la profecía de Don Bosco. Viajó a nuestro país preocupado de cómo iba a ser recibido por las autoridades, pero cuando llego a Buenos Aires no tuvo problemas y el propio Presidente Roca le proporcionó una carta de presentación ante el Gobierno del Territorio rionegrino entonces a cargo de Lorenzo Vinter.
En el suplemento especial de la revista local “El medio” (marzo de 2005) se lee que cuando llegó al río Negro, ocupó provisoriamente unas dependencias en Patagones para luego establecer la sede del Vicariato Apostólico en Viedma (1889). Las múltiples actividades de Cagliero pueden ser estudiadas a través de su correspondencia, crónicas, y otros escritos suyos como así también de sus contemporáneos y/o posteriores historiadores. En base a ellos el Pbro. Raúl Agustín Entraigas reconstruyó los aspectos centrales de su actividad misionera caracterizándolo como el “capataz de la patagonia”, se entiende, en un sentido religioso. Para ello tomó el concepto de capataz de aquellos tiempos, que según la Real Academia Española, era la persona que gobernada, administraba y vigilaba de acuerdo a las órdenes de un jefe y en contacto directo con los trabajadores. Para ello se requerían estudios, formación, y experiencia para delinear un proyecto de gran alcance como era lograr la evangelización de un espacio agreste aunque de gran riqueza humana y geográfica como la Patagonia.
Viaje al rio Negro
Según el Padre Entraigas el 2 de julio de 1885 monseñor Cagliero se embarcó en el Vapor Pomona con destino a Río Negro. En Bahía Blanca hicieron una escala donde pernotaron y el día 8 de julio llegaron a la barrera del Río Negro, en la que tuvieron que esperar más de 24 horas para poder entrar. Finalmente llego a Patagones, donde fue festiva y solemnemente recibido por las autoridades, el pueblo y los colegios. El hasta entonces superior de la Casa, padre Fagnano había preparado el Palacio Episcopal en las antiguas dependencia del casi derruido Fuerte. Allí estaría cerca de su jurisdicción aunque fuera de la del Gobierno Territorial hasta tanto se calmaran los ánimos. En el lugar había un salón asentado en barro que cumplía funciones de teatro. Pero en esta oportunidad fue dividido en cuatro piezas que acondicionaron con el techo, piso de madera y tapizado en las paredes. Una de las habitaciones fue usada como dormitorio y escritorio del Secretario, otra destinada al obispo, la tercera de sala de recibo y la cuarta a sacristía. Como era fecha patria, por la tarde Cagliero entonó el Tedeum y explico a la gente cuál era su misión. Al día siguiente autoridades y pueblo fueron a saludarlo. Los periódicos locales, liberales ellos, le dieron la bienvenida y formularon votos por su felicidad.
Mientras, en Viedma se acondicionaba su residencia dentro de las limitaciones del medio, en el colegio San Francisco de Sales.
Recién el sábado 11 de julio, vestido con hábitos prelaticios, Cagliero cruzó el río y fue a saludar al Gobernador General Vinttter quien lo recibió cordialmente y le prometió apoyo en su gestión. Días después el Gobernador retribuyó la visita tratando de limar asperezas que habían surgido entre el Estado y la Congregación.”
El conflicto era bastante serio con los primeros salesianos que habían venido: el Padre Milanesio desterrado, Beauvoir acusado del incendio en la Iglesia y Fagnano calumniado.
El gobierno y la administración de tan extensa jurisdicción otorgada por el Santo Padre la realizo a través de un plan de evangelización que consistió en establecerse en el único centro urbano de importancia del territorio rionegrino como lo era Viedma en donde ya estaban las autoridades de tendencia liberal anti clerical, sin embargo delegaron a los salesianos las funciones “civilizatorias”. Allí fijo la sede de la vida religiosa, para lo cual gestionó la construcción de edificios y creación de instituciones que la realzaran como capital en un lugar céntrico conocido hoy como la Manzana Histórica. Dotados de algunas novedades técnicas como teléfono entre instituciones, antenas para radio.
La vida educativa centrada en el lema de los salesianos “oración y trabajo” al que Cagliero le agrego “rodear a los nativos de escuelas y no de cuarteles”: colegio San Francisco de Sales, escuela de Artes y Oficios, colegio de las Hermanas de María Auxiliadora, correccional de menores. Mediante actividades y reuniones en estas instituciones irradiaron costumbres europeas como idiomas (italiano), literatura, teatro, música, bandas musicales, mobiliario de estilo europeo, pintura y esculturas. También exhibiciones gimnasticas.
En el aspecto sanitario creo el Hospital San José junto con el padre Evasio Garrone y lo doto de personal idóneo e instrumental adecuado. Allí se desempeñó Don Artémides Zatti, Quaranta y otros. Instalo un observatorio meteorológico y un reloj. Era la “hora oficial” para los pobladores carentes de reloj bolsillo.
También creó un centro de irradiación de la colonización agrícola pastorial mediante la Escuela Agrícola en la Quinta.
Días después de su llegada al río Negro bendijo las campanas destinadas a las Iglesias de Patagones y Viedma. Al respecto, dado el estado edilicio de la iglesia destruida primero por un incendio y luego por la inundación de 1899, gestionó la construcción de la catedral. Desde Italia financio una de la columnas de la catedral, traídas en barco hasta el rio Negro, y desde el muelle en rodillos tirados por carros hasta la catedral.
Después de la inundación, Mons. Cagliero junto con el gobernador Eugenio Tello trabajaron y gestionaron la reconstrucción de Viedma a fin de recuperar la condición de capitalidad que había perdido.
A medida que iban surgiendo pequeños nucleos urbanos a lo largo del rio Negro fundaron parroquias y escuelas contribuyendo al lento progreso de esas regiones. En cambio para el interiro de las mesetas en donde había un nutrida población rural, la mayoría indígena, optaron por las “misines volantes”. Su primera salida misionera fue a Conesa. EN otra oportunidad siguió el curso del rio Negro y llego a Chile malherido debido a un accidente.
Monseñor Cagliero deja la Patagonia
En 1902 viajo a Europa para explicar sus actividades y pedir ayuda económica y de elementos materiales destinados a tal fin. A su regreso junto con el Presidente Roca restablecieron las relaciones diplomáticas entre Argentina y el Vaticano. Al año siguiente, el Papa decide trasladarlo a Italia. Al regresar definitivamente lo hizo junto con Ceferino Namuncura con la idea de que encontrara la salud en Turín.
En 1904 fue nombrado arzobispo de Sebaste. Posteriormente, el papa al considerar sus habilidades en el manejo de las relaciones, le encomendó misiones diplomáticas en Centro América donde dejó organizados cuatro arzobispados, nueve obispados, cuatro vicariatos y dos obispos auxiliares. En 1915 es nombrado Cardenal y el 1925 celebró el medio siglo de las misiones salesianas que él había encabezado aunque ya se sentía cansado. Finalmente, a los 88 años de edad, el 27 de febrero de 1926 (según el Padre Entraigas) se confesó por última vez y “A la una del 28 entraba en agonía. A las tres y media sonrió dulce e imperceptiblemente… como un barquero que suelta amarras, hunde los remos en las ondas y se va, cerró los ojos y partió rumbo a la eternidad. Fue su viaje postrero”. Fue sepultado en el panteón de Propaganda Fide en el Cementerio de Campo de Verano en Roma.
Finalmente solo cabe decir que el accionar del Cardenal Cagliero fue muy importante desde el punto de vista religioso, especialmente en toda la Patagonia a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
El Regreso del Cardenal Cagliero
En el comienzo de su regreso a Viedma, con fecha jueves 9 de abril de 1964 un periodista escribió que “Ayer a las 19 y minutos llegó el sencillo y pequeño ataúd. Fue colocado en el mismo lugar donde 38 años hace recibía los honores póstumos de las exequias rituales”. En el Senado de la Nación el Senador Dr Dege decía que “El viernes 8 de mayo llegaran desde Roma y por iniciativa de Monseñor Borgattí, obispo de Viedma, los restos venerados del “Capataz de la Patagonia” para ser trasladados a la Catedral de Viedma, junto al trono episcopal que ocupara rodeado del amor de sus fieles”. El gobierno nacional adhirió a los honores que se le brindarían. Los restos llegaron en el Vapor Giulio Cesare en la mañana del viernes 8 de mayo y fueron recibidos por el obispo Borgatti junto con representantes diplomáticos y autoridades nacionales y trasladados a la Catedral de Buenos Aires. Luego del acto en la plaza de Mayo fueron llevados a la Iglesia Mater Misericordie culminando las ceremonias de homenaje en el teatro San Martín. El 11 de mayo los restos del Cardenal Cagliero llegaron a Bahía Blanca donde se le rindió un sentido homenaje. En su viaje hacia Viedma paso el día 12 frente a Fortín Mercedes y el 13 arribaron a Carmen de Patagones, para después de cruzar el rio lo llevaron al Colegio San Francisco de Sales. Finalmente ingresó a la Catedral donde el padre Entraigas rezó la oración fúnebre y el Intendente Carlos Pellegrina habló en nombre de la comunidad. El 14 en el Acto final en el Cine- Teatro San Martín hablaron el Senador Roberto De Rege, Monseñor Bonamín, los superiores de la Congregación Salesiana, Padre Modesto Bellido, el Obispo de Viedma, Monseñor Borgatti y actuaron los coros del Instituto Normal Don Bosco y la Agrupación Coral del Sur bajo la dirección del Padre Ramirez Urtasum. (Senado de la Nación, Retornó Monseñor Cagliero, Repatriación de sus restos, Roma 1926 – Viedma 1964, Buenos Aires, 1966).
(*) Profesor de Historia y ex alumno del Colegio San Francisco de Sales.
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