Estela Díaz defendió su accionar por las denuncias de abuso en el Senado bonaerense
La ministra de Mujeres, Estela Díaz, sostuvo que el accionar de la cartera ante las denuncias por presunto abuso en el Senado bonaerense fue con “celeridad y responsabilidad”.
Tras los trascendidos de que la titular del Ministerio de Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Estela Díaz, estaba al tanto de los rumores de los presuntos casos de abuso sexual en el ámbito del Senado bonaerense, la funcionaria denunció una operación de prensa, y remarcó que la cartera actúo con “celeridad y responsabilidad” frente a las denuncias de las víctimas.
A través de sus redes sociales, la funcionaria provincial indicó que los equipos del ministerio de Mujeres “actuaron con celeridad y poniendo como principal prioridad a las víctimas y sus tiempos en la denuncia”. Por la causa judicial, están detenidos los empleados de la Cámara alta Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz
“Decir que ‘reconocí saber sobre los hechos antes de asumir’ en el cargo no solo es falso sino que induce a una interpretación que busca debilitar las políticas que defienden los derechos de las mujeres frente a la violencia machista sosteniendo que no sirven para nada”, cuestionó Diaz a través de sus redes sociales.
Según una reciente publicación del portal nacional Infobae, antes de asumir como ministra en diciembre de 2019, Estela Díaz ya estaba al tanto de las acusaciones que pesaban sobre Rodríguez y Silva Muñoz y que la cartera recién tomó intervención en 2024.

La ministra de Mujeres, Estela Díaz, y la titular del Senado bonaerense, Verónica Magario.
“Frente a las graves denuncias y la posterior detención de dos personas que, aprovechando la militancia, incurrieron en delitos sexuales graves, como ministra de Mujeres y Diversidad de la provincia tengo la certeza y tranquilidad que actuamos desde el momento que las víctimas se acercaron a pedir ayuda”, precisó la funcionaria provincial
En ese marco, Estela Díaz indicó que los cuestionamientos al accionar del Ministerio de las Mujeres “reproduce una violencia más: revictimiza a las denunciantes y busca desacreditar a quienes tenemos la máxima responsabilidad en la implementación de las políticas públicas”. “El acompañamiento y la orientación del fue hecho con absoluta responsabilidad”, aclaró.
“En situaciones tan complejas para denunciar, sin organismos que garanticen acompañamiento, presentación de escritos para la orientación en la intervención, mecanismos de protección y trabajo en redes, estos delitos jamás saldrían a la luz pública”, concluyó la Ministra de Mujeres y Diversidad bnaerense
Si bien existían denuncias en 2019, la investigación judicial no tuvo avances significativos hasta 2024, cuando la fiscal Betina Lacki, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°2, reactivó los expedientes tras la aparición de nuevas víctimas. Hasta el momento suman cinco mujeres las denunciantes por presuntos casos de abuso en el ámbito del Senado bonaerense.
En tanto, el juez de Garantías Juan Pablo Masi sostuvo días atrás que existen pruebas suficientes para mantener detenidos a Rodríguez y Silva Muñoz, al menos de manera provisoria, mientras avanza la investigación. En su resolución, describió un patrón sistemático de encierro, coerción y abuso, donde las víctimas eran aisladas y privadas de la posibilidad de escapar antes de ser sometidas sexualmente.
Cómo operaba la “secta” que investiga la causa
Según las denuncias incorporadas a la causa, Rodríguez ySilva Muñoz se presentaban como líderes de la organización denominada “Orden de la Luz”, una estructura con rasgos sectarios que combinaba elementos místicos, religiosos y políticos. De acuerdo con los testimonios, Rodríguez se atribuía un rol de poder absoluto bajo la figura de un supuesto “Dios Kiei”, mientras que Silva actuaba como una guía espiritual, responsable del adoctrinamiento.
Las denunciantes relataron que el mecanismo de captación comenzaba en ámbitos políticos, educativos o de militancia, donde los acusados contactaban a adolescentes o jóvenes recién egresadas del secundario. A estas víctimas les ofrecían pasantías en el Estado, becas supuestamente vinculadas a la Legislatura bonaerense o espacios de participación política, lo que generaba una relación inicial de dependencia.
Una vez dentro del grupo, las víctimas describieron ciertas prácticas de control extremo que regulaban su vida cotidiana. En ese marco, las mujeres denunciaron prohibiciones de vínculos personales, “misiones secretas” en la vía pública y mensajes con contenido apocalíptico, además de castigos físicos y escenas intimidatorias con armas blancas, que el líder utilizaba para reforzar su autoridad
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