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Después de siete meses consecutivos de descensos, el precio del asado en la Patagonia registró un repunte significativo durante octubre, superando las proyecciones de inflación para el mes. El clásico corte argentino retomó la senda alcista en una región históricamente marcada por diferencias de precios.

De acuerdo con relevamientos en comercios minoristas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, el valor promedio del kilo de asado alcanzó los $13.490 en octubre, lo que representa un incremento del 3,5% respecto de septiembre. Esta suba supera ampliamente las estimaciones de inflación para el mismo período, que se ubicarían en torno al 2,5% mensual.

Desigualdades regionales y un salto del 19%

La región patagónica muestra un panorama heterogéneo. Mientras en el Alto Valle el aumento fue del 3,5%, en el Valle Inferior y Carmen de Patagones el salto resultó mucho más abrupto: el precio promedio del kilo de asado alcanzó los $15.500, lo que implica un aumento intermensual del 19%, muy por encima del promedio regional. En Santa Cruz, el valor al consumidor se mantuvo estable, con un promedio de $16.990 por kilo, aunque sigue siendo el precio más alto de toda la Patagonia.

Las causas detrás del aumento

Los especialistas coinciden en que el aumento se explica por la suba sostenida del precio de la hacienda en pie. La demanda para faena se mantiene estable, pero la oferta ganadera resulta insuficiente para abastecer simultáneamente al consumo interno y al mercado externo. En la Patagonia, el panorama se ve agravado por condiciones climáticas adversas. La persistente sequía obliga a los ganaderos a reducir sus rodeos, generando un faltante posterior de hacienda.

Testimonios del sector

Tito Procopo, carnicero de Viedma, explicó la situación: "El gran problema es la invernada. No hay animal gordo, viene el sur [comprador], paga más... y después tenemos que salir a pagar nosotros". Sobre la evolución, detalló: "El asado lo tuviste antes de la barrera a $16.000, después bajó a $12.500 y ahora está de vuelta en $16.000". Advirtió, además, que "esta semana vuelve a aumentar" y proyectó que "va a haber un aumento más" para fin de año.

Por su parte, Lola Petersen, titular de la carnicería La Capital, confirmó la tendencia: "Recién ahora empezó a subir la carne... y creo que va a subir de nuevo". Petersen, cuya carnicería nunca compró carne envasada al vacío y siempre trabajó con el circuito local, señaló que el precio de su asado testigo pasó de $16.000 a $18.500. "Tratamos de mantener los precios", afirmó, aunque reconoció que otros costos, como los servicios, también obligan a realizar ajustes.

Un futuro incierto para el consumo

Las perspectivas para los próximos meses no son alentadoras. Con un mercado ganadero tensionado, costos de transporte en alza y una inflación que sigue sin ceder, los analistas proyectan que el precio del asado podría mantener su tendencia alcista hasta fin de año. En un contexto de poder adquisitivo deteriorado, esta situación impacta de lleno en los hábitos de consumo, transformando al clásico asado familiar en un lujo cada vez más esporádico.

Autor: Adminn25